Vampiro, los orígenes.

Dracula

Las intempestivas noches en Villa Diodati a orillas del Lago de Ginebra no sólo vieron nacer a Frankenstein, fue también el germen de otro nacimiento dentro del género de terror, estamos hablando de «El Vampiro«.

Los vampiros no eran algo desconocido en aquella época, anteriormente ya existían numerosas referencias en el folklore popular y leyendas de todo el mundo. De hecho, la que es considerada como la primera referencia literaria sobre un vampiro fue el poema El Vampiro», de Heinrich August Ossenfelder (1748).

Igualmente, en la naturaleza tenemos muchos «chupasangre», ya sean mosquitos, mariposas, sanguijuelas, piojos o murciélagos, entre otros.

Según algunos estudiosos, cuando aún estábamos en las cavernas, nuestro miedo primigenio a la oscuridad nos hizo creer en estos seres sobrenaturales. Cuando nuestros ancestros eran mordidos por murciélagos y contagiados por la rabia, estos se escondían en las zonas más profundas de las cuevas, ya que les afectaba el exceso de luz. En una etapa más avanzada de la enfermedad se podían volver agresivos, y en algunos casos mordían a sus congéneres para así repetir el ciclo de la enfermedad.

La sangre, elemento indispensable del vampirismo, y el acto de beberla en nuestro caso, ha sido para muchas culturas sinónimo de reencarnación o de obtención de la fuerza vital de los otros.

Ya en tiempos más cercanos, antes de las mejoras en técnicas forenses, los enterramientos prematuros eran algo habitual. Cuando por algún motivo se desenterraban los cadáveres de nuevo, el hecho que se encontraran marcas de arañazos, golpes o estuvieran en posiciones diferentes a cuando fueron enterrados, creó todo una mitología en torno al «no-muerto«.

Pero literariamente hablando, fue John Polidori quien dotó al vampiro de sus característicos rasgos actuales: noble cuna, piel cadavérica, mirada inescrutable, aura misteriosa, así como su necesidad de beber sangre humana para mantenerse vivo, hicieron que se anticipará la creación del mito del vampiro moderno (algunos creen que estaba recreando al mismísimo Lord Byron del que era su secretario y médico personal).

A pesar del matiz mortal de su semblante, que jamás se coloreaba con un tinte rosado ni por modestia ni por la fuerte emoción de la pasión, pese a que sus facciones y su perfil fuesen bellos, muchas damas que andaban siempre en busca de notoriedad trataban de conquistar sus atenciones y conseguir al menos algunas señales de afecto.

Alguno de vosotros estará pensando, mmm no es Drácula, os pido paciencia, ya que como el título de este artículo anticipa vamos a hablar de «Vampiros«, así que ya llegaremos a él a su debido tiempo.

Porque antes del vampiro definitivo, muchos escritores también se aventuraron a escribir sobre vampiros, y en algunos casos con propuestas realmente innovadoras.

En 1872, Sheridan Le Fanu escribió un acercamiento al mito vampírico muy interesante, ya que el vampiro no era tal, sino una “Vampiresa”.

Carmilla de Sheridan Le Fanu

«Carmilla» es un relato que aportó mucho al mito del vampiro moderno, y no solo por la relación lésbica de las protagonistas, que es su marca de identidad. El erotismo que impregna la obra, el romanticismo, la noche como momento de aparición del vampiro y el temor a lo paranormal son también algunas de sus más importantes aportaciones.

… me estrechaba contra su pecho y apoyaba su mejilla en la mía, susurrándome al oído:

«Querida, sé que tu corazón se siente herido. No me juzgues cruel: me limito a obedecer una ley ineludible que constituye mi fuerza y mi debilidad. Si tu corazón está herido, el mío sangra con el tuyo. En medio de mi gran tristeza, vivo de tu exuberante vida, y tú morirás dulcemente por la mía. Es algo inevitable, Y así como yo me acerco a ti, tu a su vez, te acercarás a otros y aprenderás el éxtasis de la crueldad, que es una forma del amor. No intentes saber nada más de mí ni de mi vida, pero ten confianza con todo tu amor.»

Existen muchas otras novelas y relatos con importantes aportaciones al mito del vampiro, estas son solo algunas de las más significativas:

– «Clarimonde» de Théophile Gautier (1872).

– «El misterio de Kent» de Julian Hawthorne (1888). 

– «La dama pálida» de Alejandro Dumas (1848).

– «El parásito» de Sir Arthur Conan Doyle (1892).

Y llegados a este punto, y como “lo prometido es deuda”, hemos llegado a la que es considerada por muchos la novela más importante del mito del vampiro, estamos hablando claro está de «Drácula«.

Portada Drácula Bram Stoker

Escrita en 1897 por Bram Stoker, la novela Drácula consiguió aglutinar como ninguna antes muchas de las características que fueron definiendo al «no muerto» tal como lo conocemos en nuestros días, consiguiendo además unas cotas de popularidad nunca vistas anteriormente.

Brank Stoker nació en Irlanda en 1847, su infancia estuvo rodeada de cultura y sus estudios los recibía en su propia casa con profesores privados. Hasta los siete años estuvo aquejado de distintas enfermedades durante las cuales su madre le leía muchas historias de terror y de misterio. Esta etapa le influirá mucho en su faceta literaria.

Durante los años 1878 y 1898 trabajó de administrador del Lyceum Theatre donde conoció a Sir Henrry Irving, actor muy cotizado por aquel entonces. Su relación con él fue digamos de pura admiración, se dice que Bram Stoker concibió Drácula pensando en que lo interpretara Irving pero que este último nunca apreció tal regalo.

Por otro lado, Drácula no fue solo una novela al uso para Bram Stoker, en ella empeñó casi diez años de su vida, fue un trabajo abrumador para él. Él quería conjugar ciencia y misticismo de una manera natural, que todo tuviera una base científica sólida, pero sin perder su vertiente sobrenatural.

Si analizamos la novela sin entrar en spoilers, y no nos fijamos solo en la parte “aventurera” de la misma, nos daremos cuenta que tiene muchísimos matices que fueron incluidos por Bram a conciencia:

  • Investigaciones médicas debido a infecciones contagiosas desconocidas (mejor que no te muerda un vampiro ¿no?).
  • Enfermedades psiquiátricas, como la parafilia o las alucinaciones.
  • Ciencias paranormales, como la hipnosis o la sugestión.
  • Sexo y seducción, en esta novela es donde Bram dota a Drácula de uno de sus futuros mayores atractivos.
  • Personajes y lugares históricos (muchos de ellos existen realmente).
  • Referentes literarios entre ellos, “Carmilla” o “El Vampiro”.
  • Un universo multicultural y lingüístico, de hecho en la versión en inglés incluyó más de media docena de acentos distintos, si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta que tenemos a un conde rumano, un holandes matademonios, un cowboy americano, un estibador de puerto, etc…).
  • Incidentes misteriosos de todo tipo.
  • Investigaciones criminológicas.
  • Mensajes ocultos, Bram era muy fan de los mismos.
  • Una persecución por media Europa.

y todo ello sin perder en ningún momento su vertiente de aventuras.

En esta novela se nota que Bram Stoker puso su alma, por eso creemos que es razón suficiente para darle una oportunidad y que la descubráis por vosotros mismos.

—¡Bienvenido a mi casa! ¡Entre libremente y por su propia voluntad!

No hizo ningún ademán de acercarse a recibirme, sino que permaneció inmóvil como una estatua, como si su gesto de bienvenida le hubiera transformado en piedra. En cualquier caso, en el preciso instante en el que traspasé el umbral, avanzó impulsivamente y, alargando la mano, estrechó la mía con una fuerza que me hizo parpadear, un efecto en modo alguno paliado por el hecho de que parecía tan fría como el hielo… más como la mano de un muerto que la de un hombre vivo.

—Bienvenido a mi casa —repitió—. Entre libremente. Marche sano y salvo… ¡y deje algo de la felicidad que trae consigo!

Llegados a este punto, no nos queda más que destacar la enorme aportación que este personaje ha proporcionado a nuestra cultura Pop. Y como homenaje a este referente literario y cultural, estos son para nosotros algunos de sus máximos exponentes:

  • El Conde DracoBarrio Sésamo (quien no aprendió a contar con él!!!, uno jojojo, dos jojojo..).
  • Kimetsu no Yaiba (manga/anime que por estos lares le titularon Guardianes de la noche). Que guapa es Nezuco (con la venia de Muzan Kibutsuji).
  • Entrevista con el vampiro – Saga literaria “Las Crónicas Vampíricas” de Anne Rice. Una de las mejores pelis de vampiros, con la venia de las películas de la productora Hammer. La saga literaria por supuesto es excelente también.
  • Drácula – de Francis Ford Coppola. Muy decente adaptación. Aunque en nuestra opinión tiene demasiadas concesiones comerciales.
  • Blade y Morbius Marvel Comics
  • Saga de películas Crepúsculo – para los más románticos.
  • El misterio de Salem’s Lot de Stephen King. Indispensable.
  • Saga literaria Dresden’s files de Jim Butcher. Altamente recomendable.
  • Saga literaria The All Souls Trilogy de Deborah Harkness. Exquisita saga que comienza con la primera novela titulada “El descubrimiento de las brujas”.
  • Saga de juegos y serie de animación Castlevania.

“Un libro debe ser como un hacha para el mar helado que tenemos dentro de nosotros.”

Franz Kafka

Txema Quintero
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